Este fin de semana Jose tenía curso de alpinismo en Benasque, ya que ofrece cursos para el Club Litera Montaña y decidimos acompañarlo en nuestra autocaravana y aprovechar y pasar el fin de semana en Benasque.
Llegamos a Benasque sobre las 21 horas del viernes (ya que la carretera está en obras y había mucho tráfico) directamente al área de Benasque, ya que por el camino habíamos reservado a través de la web reservas.benasque.es
Este área esta al lado de un parking muy grande que también se puede pernoctar.
Pasamos una noche muy tranquila, solamente con el ruido del río.
Al día siguiente Jose madrugó y nosotras aprovechamos para descansar, desayunar tranquilamente y hacer las tareas del cole con nuestra amiga Isa que también estaba en Benasque, antes de salir a dar un paseo.
Benasque siempre es un buen sitio para pasear por sus calles del casco antiguo, ir de compras y tomar un buen vermut. Además el centro neurálgico del pueblo para nosotros es el parque infantil que dispone de dos parques divididos por edades, lo cual está muy bien sobre todo para los más pequeños, está al lado del área y en el centro del pueblo, rodeado por un montón de cafeterías, así que te puedes permitir un café en cualquiera de las terrazas y mientras los niños pueden estar en el parque.
Por la tarde, cuándo acabaron el cursillo nos reunimos con el grupo en el mítico Rabason, si no lo habéis visto nunca os invito a qué entréis a este legendario bar, que desde que lo conocí, hace más de 20 años, sigue estando igual, pero es por lo que es tan curioso y conocido en Benasque, nunca he estado en ningún otro bar que se le parezca. Lo típico es beber vino dulce o rancio, y alrededor de esos pequeños vasos siempre salen buenas charlas y recuerdos.
La noche del sábado fue igual de tranquila en el área, aunque ya estábamos sobre unas 12 autocaravanas y un poco más fresca.
El domingo se levantó un día estupendo, parecía primavera, así que mientras los cursillistas ponían en práctica lo aprendido, nosotras aprovechamos a terminar los deberes de matemáticas y a salir al parque, dónde poco a poco nos tuvimos que ir sacando ropa, ya que cada vez apretaba más el calor. Como siempre mucho ambiente por las calles del centro de Benasque.
Después de comer con todo el grupo, ya como costumbre en el Hotel Llibrada, nos volvimos a la realidad y comenzamos el camino de vuelta para casa, eran ya las 5 de la tarde y aún nos quedaba casi 2 horas de camino y todo por recoger.
Os tengo que decir, que siempre que volvemos del valle de Benasque, paramos a repostar en la población de Ventas de Santa Lucía, ya que hay una gasolinera con servicio de cambio de aguas, tanto grises como negras, lo cual nos viene muy bien, para dejar la autocaravana lista para OTRA ESPACAPADA MÁS.
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