La mejor época para poder ver las lágrimas de San Lorenzo o las perseidas (lluvia de estrellas fugaces) es en agosto, y especialmente para San Lorenzo, por eso nos fuimos el viernes hasta el Parking de Candanchú, yo pensaba que estaríamos casi solos, pero fue una utopía, cuando llegamos por lo menos había 15 vehículos, entre autocaravanas y furgonetas, y todavía fueron llegando más durante la tarde-noche.
Al salir a la calle nos encontramos con el frescor de la alta montaña que se agradeció mucho e invitó a dar un paseo por los alrededores del parking ya con chaqueta.
Después de una cena tranquilamente, ya anochecía y pudimos contemplar un rato el cielo estrellado y esperar con paciencia alguna estrella fugaz.
Cuando el sueño nos vencía ya nos fuimos a dormir y así poder aprovechar el sábado para hacer alguna excursión.
Jose madrugó y se fue a hacer el pico Aspe, que desde el parking son 1.100 m. de desnivel y 12 km.
Cuando llegó, almorzamos y nos preparamos para hacer una pequeña excursión. La zona está muy bien para andar con niños, están los senderos claramente señalizados y lo puedes alargar lo que quieras.
Comenzamos a andar siguiendo la pista de fondo y buscando las señales Laila se fue entreteniendo y así fuimos alargando la excursión hasta que llegaron nubes amenazadoras, ya que se pronosticaban tormentas y ya nos tuvimos que dar la vuelta.
Antes de que lloviera todavía nos dio tiempo de tomar un café en uno de las cafeterías de Candanchú y ya nos fuimos bajando y pudimos comer en una de las áreas de descanso pasado Canfranc.
Así pasamos OTRA ESCAPADA MÁS que nos pareció corta pero que pudimos aprovechar al 100%.
LAILA OPINA EN... CANDANCHÚ
Lo que más me gustó fue ver la luna y las estrellas por la noche.



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